Amaneció y escucho como los pájaros cantaban, se tomo algo de tiempo para completamente despejar su sueño olvidando precisamente lo que había soñado. En su ropa interior camino lenta y relajadamente hacia el baño, se desvistió y entró a la ducha. El agua estaba tan caliente que casi quemaba, pero era el punto que le gustaba, el agua caía hacia su pelu, bajaba por su espalda por sus caderas, piernas y al piso. Se enjabonó completamente el cuerpo y su pelo preparándose para otro día de trabajo. Salió de la ducha y se lavó los dientes sin apuro alguno mientras se miraba al espejo. Hoy no quería maquillarse, pensó o eso creo yo. La vi hacerse un café, aunque prefiere el mate dulce, pero como yo ya estaba levantado prefirio compartir el desayuno conmigo.
Charlamos un poco sobre lo que vimos en la tele, nos abrazamos un rato en la cama antes de que ella decidió que era momento de irse. Me dio un muy lindo beso sobre los labios y se metió al baño nuevamente antes de irse.
Dentro del baño revisó su bolso y lo vio, corto y con lo necesario para hacer lo que ella quería. Por un momento medito si era lo correcto y si debería llevarlo en la cartera, o la cintura, entre su ropa interior y su jean.
La volví a ver salir, estaba hermosa y su bolso tan solo concordaba con su belleza, se había pintado un tanto los pómulos y las ojeras con base para disimular su cansancio.
Camino las diez cuadras hasta su trabajo pensando cuál era el momento exacto “apenas entro, cuando salgo, con el primer cliente o en el baño” tantos días pasaron ya desde el primer pensamiento que ya olvidó que la trajo a esto.
La última cuadra se hizo eterna, llego al supermercado donde pasaba sus tardes y vio al dueño, lo saludo como todos los días y paso al cuarto de empleados, luego al baño de empleados, abrió su bolso y puso el revólver en su cintura. No podía ver delante de sus ojos, pero eran las 10 de la mañana y ya empezaba su día.
Paso a su mostrador, esperando al primer cliente, al segundo y al tercero. Entre disimulo, miradas extrañas, diálogos triviales y mundanos completó la mañana, y almorzó como cualquier otro día.
Cuando termino sabía que quería hacer, el final era el mismo, pero hasta más insano. A medida que el reloj iba avanzando, su temperamento y su mirada cambiaba, pasó de suave a áspera, de calma a la irritación. Y los demás lo notaban, los clientes se quejaban pero quizá solo tenía un mal día.
7 de la tarde, su jefe se acerca y le pide hablar en privado, era momento. Ella ni siquiera pensaba en que le hablaba él, al cabo de algunos minutos de reproches pasó al baño, siguió escuchando cómo se quejaba y rompió un vidrio. El señor la fue a buscar de inmediato pensando que quizá estaba lastimada, ella agarro ino de los cristales, decidió abrir la puerta y su jefe conmocionado vio el último rostro de su vida. Serena le hizo un tajo de lado a lado a la garganta del chino con una sonrisa en su cara, mientras más cortaba más sangre salía y ella se bañó completamente en sangre. Después de esto lo empujo y quedo en el piso el hombre. Saco el revólver y se dirigió a la zona de lácteos, le disparó al fiambrero que alguna vez había hablado de su culo y lo grande que era, un gran hueco en su pecho hizo que un líquido rojo manchara su delantal, y ella sintió mucho placer. Escucho gritos y corrió hacia la puerta, dos clientes salían disparados hacia la puerta y ella apretó el gatillo tres veces y estos recibieron en sus espaldas dos impactos que los desplomaron. Al lado de la entrada se escuchaba pánico, era su otra compañera, arrodillada debajo de la caja, le disparó en la cabeza sin remordimiento alguno.
Hubiese deseado seguir, pero no tenia más balas, el calibre 38 cromado que era mío tenía tan solo 6 balas, lo tenia para mostrar más que nada. Nunca pensé que se lo llevaría.
Se sentó en su propia silla y mientras escuchaba las primeras sirenas policiales pensó que no había vuelta atrás. Miro la recamara, una bala más, pensó nuevamente en su día, y en que la llevo a esto y rompió en llanto. Escucho a la policia entrar definitivamente al supermercado, acaricio el metal, lo acerco a su boca, apretó el gatillo y terminó con todo.
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