Vibra el teléfono, me despierta de mi ligero sueño, otra vez -mi novia- me está sacando de mis nervios, es increíble, yo trabajo doce horas, como una vez por día, me baño con agua tibia porque el calefón anda mal, los fines de semana los paso con su familia, todo, absolutamente todo hago para contentarla y llevar una vida estable y ella igual encuentra maneras de quejarse, de creer que tengo un amor escondido o simplemente hacer reclamos por el único hecho de la existencia misma. No importa, qué quiere ahora?
Leo el teléfono con los ojos pesados y la cara grasosa porque no cambio las fundas de la almohada hace varios días y ella tampoco. Que puede querer un sábado a las 3 de la mañana? No estaba bailando con las amigas? La verdad que aunque estas situaciones prefiero hasta hacerme la imagen de que algún gordo ricachon con pelos en la pansa la saque de mi vida. Puff, por arte de magia, ella aparece en Instagram en Quintana Roo y yo descubro la felicidad escribiendo, Nose, relatos cortos. Parece que hoy no va a pasar eso, me avisa que vuelve a casa temprano, antes de las 5 de la madrugada estará acostada en la cama conmigo y todo esto caerá en el olvido, un cuento nunca escrito, un pensamiento inexistente.
Ya estoy levantado de tanto pensar, 03:20 AM, le respondo un simple “Ok, amor, vuelvo a dormir, avísame cuando llegues” sin realmente esperar respuesta alguna. Esta semana fue horrible, lo peor de trabajar en un restaurant es cuando te maltratan, que te miren con cara de desprecio por tus tatuajes, como diciendo “Yo no necesito golpear durante horas corridas mi piel con tinta y una aguja para decir que no puedo superar algo”, o cuando ensucian completamente toda la mesa porque “es un restaurant, y lo estamos pagando” Acaso harán lo mismo en sus autos de alta gama, los cuales también pagaron? O en sus casas con más de un baño con mayordomo, jacuzzi, spa, dos hijos rubios de ojos celestes con geniales vidas sociales, buenas notas escolares y un futuro brillante por delante? Allí mismo serán de la misma manera?
Responde mi novia “te amo, descansa” lo miro pero no lo abro, no quiero responder, quiero tomar alcohol y perder la consciencia que me trae este mundo patético, decepcionante y aberrante en el cual tengo la desgracia de vivir. Me paro de la cama y voy hacia la cocina, la abro, pura depresión, de un lado, la comida de Cara, mi novia, toda ordenada para sus mediodías en la aseguradora en la que trabaja, junto a algunas cervezas e interesantes aderezos que usa cuando ocasionalmente (por nuestros horarios incompatibles) cenamos juntos. Del otro lado, lo previamente dicho, la pura depresión, dos cervezas abiertas, un vino barato, un danonino, y arroz con pollo de ayer. Nunca ser pobre fue tan deprimente. Por suerte, años de psicoanálisis financiado por mis padres me sirvió para saber que es deprimente la situación y no tomarlo como algo normal, creo yo. Ya está, basta de pensar, agarro el vino y lo sirvo en una copa, huele a abierto hace días, de el procede un hedor parecido a la transpiración, sudor alcoholico, sudor resolvedor de problemas. Al menos todavía está lleno, y mañana es domingo, y la familia de Cara me invitó a almorzar con ellos, eso quiere decir que la imagen del arrozcon pollo viejo que está en la heladera no servirá más para asociar el arroz con pollo, mañana voy a ver un pollo tan delicioso y tan bien cocinado que nunca voy a pensar en comer de nuevo quizá, eso va a ser un verdadero goce, una última cena podría hasta ser este pollo que tengo ahora, digo, si mañana voy a comer bien, comamos mal por última vez. Procedo a agarrar el pollo y ponerlo al microondas mientras tomo leves sorbos de vino, todavía me queda algo para terminar mi vaso. Después de tres minutos de calentar el pollo ya termine mi primer vaso, cenando ese pollo termino mi segundo y ya me siento un tanto tocado por la solución química consumida. Pero quiero un poco más, 03:50 mi novia no llego todavía, ahora tengo ganas de tener sexo, aunque ese pollo y la tercera medida de vino me revolvieron el estómago, nada que un poco de sexo no solucione. 04:24, llegó Cara, tiene unos rulos muy largos y no pasa el metro 60, sus piernas se alargan y son finas hasta llegar a sus caderas un tanto más ensanchadas, no tiene muchos pechos pero tiene un gran culo, sus cejas están un tanto descuidadas pero bajo mi embriagada mirada a su nariz que es perfecta, y me encanta, bajo un tanto más mi perdida mirada y sus labios, el superior es fino y elegante, el inferior está hinchado y me llama a gritos, en sus ojos percibo lo mismo que ella en mi, queremos sexo, desquitarnos del mundo asqueroso en el cual hacemos cosas que no nos gustan y compartimos tiempo con gente que odiamos, somos el uno para el otro en nuestra miseria, ella tiene mucha más proyección que yo, es más, quizá el día de mañana pueda ser feliz, cosa que creo yo solo un mínimo de la población mundial logra, el resto nos conformamos con un café caliente a la mañana, un trabajo fácil, una tele, tres comidas al día, y vacaciones remuneradas, el sueño peronista. Después de mi cuarto vaso de vino estoy cerca de terminar la botella, a punto de tener sexo, con mi estómago revuelto y con una agradable sensación de calor en mi cuerpo. Me besa en mi cuello, enciende mis sentidos, huele a alcohol y labial, y yo a alcohol viejo, y pollo, pollo con arroz, pero nos amamos, y tan solo eso importa, pasa su suave pierna derecha por mi entrepierna, está completamente depilada y aprovechándose de mi borrachera, que más da, es ella quien despierta en mi tantas sensaciones distintas. Empujo contra ella y gime, mientras yo tomo mi vino, queriendo mostrarle que no me importa, que es otra noche más, tan solo una actitud de superioridad masculina para disfrazar mis inseguridades, pero en el acto cumplirá su función, luego podremos analizarla. Media hora de amor y sexo con sudor de por medio nos dejan cansados, me queda poco vino, un vaso más, sería un desperdicio que lo deje abierto por mas que me duela el estómago, y tampoco tengo las fuerzas para levantarme hacia la heladera, es más, siento algo de fiebre. Me rindo, voy a dormir, abrazo a Cara, dormimos separados porque la pateo mientras duerme y aprovecho el estar en una matrimonial para no molestarla, a ella tampoco le causa mucho dormir pegada a otra persona, es decir, amanezco y allí estará ella, con sus rulos despeinados, su aliento mañanero que amo, y su cara de oso malhumorado a la mañana que tanto me gusta, la vida no es tan mala, quizá mala es mi visión. Nose, estoy muy borracho y quiero vomitar, mejor no lo hago y me duermo. Mirando al techo con un fuerte mareo me empiezo a dormir, Cara se durmió al instante en que terminamos de tener sexo y no vio mi ultimo vaso de vino. Mientras caigo en sueño, mi cuerpo empieza a pedir expulsar algo, no respondo, estoy mirando el techo dormido, en mi garganta una poderosa e incinerante mezcla de pollo con arroz, vino barato y jugos gástricos pelea por salir cualquiera sea la manera, se rejunta en mi boca y hace una sopa de asquerosidades que no puedo parar de expulsar, Cara está en un profundo sueño y ni se inmuta, yo empiezo a tener unos movimientos extraños y me cae bonito por los labios, hacia mis mejillas y a la sábana, está todo tan oscuro que no sé qué color es, al cabo de un minuto, mi pecho tiene vomito y yo mismo yazgo ya muerto. Al menos, viví como morí, con un trabajo horrible, con una familia inexistente y pidiendo socorro sin ser escuchado, y, al menos, morí como viví, con la mujer que amo al lado, embriagado, luego de tener sexo. No me gustaría ser Cara mañana.
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