miércoles, 22 de enero de 2025

Long Time Long Seen

 Escribo todos los días últimamente. Pero no lo publico. A veces reviso quién mira esto. Pero no indago más. Las palabras se pierden, los sentimientos se olvidan, todo es efímero. Menos Yo. 

Me cuestiono a diario a quién le pertenecen mis pensamientos, si embellezco demasiado algunas historias, si idealizo a personas que ya no existen. Cuándo escribo, escribo por mí, cuando publico, publico por otros. Genuinamente tengo que sacarlo de adentro. Mi diario está lleno de emociones, sensaciones; van del disgusto al amor, del odio al arrepentimiento. ¿Seré yo el problema? 

Me pierdo en libros estos días, tengo tiempo libre y hago sesiones maratónicas de entre 4 a 6 horas en la mente de otras personas. Personas que admiro. De Francis Bacon a Elon Musk, de Bezos a Razib Khan. Descubrí que amo leer, amo la genética, amo la historia, amo perderme en miles de cosas más de las que antes renegaba. 

Hoy reniego del amor, reniego del contacto. La gente que tenía a mi alrededor se ha probado poco útil, poco familiar, poco cariñosa. No me entienden, y no necesito que me entiendan. Estoy feliz de que haya vínculos obligados. Son obligados mientras no los maltrates. Pero compartir sangre lo hace varias veces más fuerte. Veo a mis Hermanos y me veo a Mí. Veo a mis Padres y me veo a Mí. 

Contra eso también es difícil ir, se lo dije a Papá hace unos días. Vos no te ves como Yo te veo. Porque para mi siempre serás el hombre más grande del mundo, porque nadie se preocupa tanto por Mí, nadie acciona tanto por Mí. Y eso lo admiro. Y más cuando esas acciones son por tres. 

¿Porqué desaparece el amor? ¿Es el matrimonio? ¿Es la extrema familiaridad? ¿No conocemos a alguien completamente hasta que lo conocemos? ¿O la gente se deja llevar por estar enamorado? ¿O con tal de no escuchar complacen al otro? Yo lo que más pido para mi vida es que esto no me pase a mí. Los compromisos son reales, lo entiendo ahora. Cuando te entregan un corazón es para cuidarlo. No para regocijarse. Creo que cometí muchos errores respecto al amor, por egoísta, por desatender. Seguro querrían que me lo perdone. Pero no creo hacerlo. Entiendo que no son regalos, ni canciones de amor ni tatuajes, que sólo es reciprocidad. Y atención. Y proveer. Quizá pidan algunos demasiado para lo que dan. Eso también lo veo. 

No veo la atención de los demás en Mí. Tampoco la pido. Soy quién soy. No veo que a los demás les salga natural, se siente todo hasta forzado. No quiero que me publiques, que les cuentes a tus afectos, que sepan quiénes somos. Te quiero y te quiero para Mí. Soy egoísta, lo sé. 

¿Quién sos cuándo estás sola? ¿Pensás en Mí? ¿Qué habría sido? 

Yo hago bien por mi mismo. Odio las reglas todavía. Me enfrento al mundo con cuchillo y tenedor para probar que tengo la razón. Es parte de mi personalidad. Todavía tengo mucho por descubrir, sé que esto no es ni de cerca el final. Sé que hay cosas geniales que me esperan. 


Con cariño, 

Ian.